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Una técnica práctica para que tus hijos aprendan a resolver conflictos entre hermanos sin que tú seas el juez.
Un pequeño ritual para cuando os volvéis a encontrar y queréis empezar con buen pie.
Un mapa dibujado con tu hijo para identificar cómo se siente y qué necesita.
Un espacio para anotar o dibujar lo bueno del día y alimentar el vínculo.
Imagina un botón invisible que permite parar antes de reaccionar con enfado.
Ayuda a tu hijo a tomar decisiones dando opciones claras y participativas.
Una tarjeta simbólica que recuerda cuándo parar y respetar los espacios de los demás.
Resuelve conflictos jugando a cambiar de rol y ver el punto de vista del otro.
Usa este cojín como lugar seguro donde las emociones pueden expresarse sin gritar.
Invita a tu hijo a pensar con calma en un lugar de respeto y no castigo.